




Bajo un cielo gris que amenazaba llovizna y con unas temperaturas que nos hacían acordarnos de los radiadores que hay en las aulas, iniciamos la salida de nuestro instituto sobre las 9,15. Los protagonistas eran parte del alumnado de los 4 grupos de 2º ESO, acompañados por Pepa, Lola, Miguel Ángel y éste que escribe.
El trayecto hacia la Mezquita transcurrió sin nada digno que reseñar, quejas por el frío a la ida y cutis más tersos a la vuelta.
En nuestra joya patrimonial entramos en 3 grupos con intervalos de 10 minutos entre un grupo y el siguiente. Una vez dentro de la sala de oraciones, les explicamos la construcción primitiva de Abd al Rahman I y las 3 ampliaciones sucesivas (el alumnado tenía que adivinar dónde empezaba la nueva ampliación), incidiendo en los aspectos estructurales y decorativos. La belleza que irradian el mirhab y la capilla de Villaviciosa deslumbraron a parte del grupo, que con sus móviles como apéndices de sus cuerpos, inmortalizaron esos espacios.
Ya fuera de la sala de oraciones, en el Patio de los Naranjos, concretamente en los soportales (al final la llovizna sacó la cabeza), aprovechamos para hacer una pausa y darle alimento a nuestros cuerpos.
Enfilando hacia el puente Romano, paramos en la torre de la Calahorra, donde teníamos una reserva para el Museo vivo de Al Andalus. Allí entramos en 2 grupos, uno se quedó en las salas de la planta baja y el otro subió para ver las de arriba. Les sedujo muchísimo la azotea, con las vistas espectaculares que nos ofrecía.
La vuelta discurrió tan bien como la ida, pero ahora había algunos grupillos más pendientes de llegar a sus santuarios de chuches que de llegar al instituto.
Igual que se ha criticado al alumnado en algunas salidas por su mal comportamiento (yo he sido uno de quienes los ha criticado), se le debe reconocer su buena actitud y disposición en el día de hoy.
Hasta la próxima!
Escribe: Juan Carlos Rubio, dpto. Geografía e Historia
