8º enigma del «Ratón de biblioteca»

En 1812 un ratón, antepasado del Ratón de Biblioteca, roía legajos en una biblioteca gaditana, cuando oyó a gente gritando "¡Viva la Pepa!". Nuestro ratón que es mas moderno estos días anda gritando "¡Viva la Nicolasa!", y esta semana nos propone un enigma con foto. (Creo que le ha dado envidia de su primo Cordobés).
Uno de los padres de su querida Nicolasa había nacido en una localidad próxima a la ciudad donde los Reyes Católicos recibieron a Colón tras su primer viaje americano. En esta localidad hay una escultura que representa a una campesina llamada La Garrigana.


¿Quién es el autor de esta escultura?

Recuerda que para enviar la respuesta debes escribir a la dirección de correo del ratón( biblioteca.raton@gmail.com); las respuestas escritas como comentarios en la bitácora no se tendrán en cuenta, y no olvides identificarte (nombre, apellidos, clase). Las respuestas no podrán ser enviadas antes de las 14:30 h del lunes próximo.¡Suerte!

Un comentario en «8º enigma del «Ratón de biblioteca»»

  • diciembre 14, 2007 a las 8:17 am
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    ¡Viva la Pepa! es el grito con el que desde el 19 de marzo de 1812 (festividad de San José) proclamaban los liberales españoles su adhesión a la Constitución de Cádiz (proclamada ese día, y conocida popularmente como la Pepa).

    La gran popularidad que tuvo el grito, su rotundidad y su facilidad de difusión incluso en circunstancias de represión política como las que llegaron entre 1814 y 1820 (restauración absolutista de Fernando VII) y entre 1823 y 1833 (Década Ominosa) lo convirtieron posiblemente el primer lema político de la edad contemporánea. En la mismas circunstancias se difundían canciones como el ¡Trágala! (para humillar a Fernando VII, obligado a jurar la constitución en 1820) y el himno de Riego (para glorificar al militar liberal sublevado entonces y ajusticiado en 1823). El hecho de que fueran otras constituciones y no la de Cádiz las que estuvieran en vigor no restó capacidad de convocatoria al grito, sino todo lo contrario, al añadir la nostalgia y la comparación del ideal progresista con las restricciones que el moderantismo imponía a los textos en vigor a lo largo de todo el siglo XIX.

    La difusión del grito no se detuvo en España: en la época del Risorgimento o unificación italiana se gritaba ¡Viva Verdi!, ocultando en el nombre del músico el acrónimo de "Vittorio Emanuele Re D’Italia". Hubo otros hallazgos semánticos en las Cortes de Cádiz, como la misma palabra "Liberal", que hasta entonces significaba "generoso", y que pasa a otros idiomas europeos con el sentido de "partidario de la libertad". Lo mismo ocurrió con las palabras "guerrilla" y "guerrillero", que se aplican desde la Guerra de Independencia española a la táctica y a los combatientes irregulares en la guerra contemporánea.

    La visión peyorativa del grito, probablemente fruto de su uso irónico por los enemigos políticos de los liberales, ha terminado imponiendo su empleo como sinónimo de anarquía o incluso improvisación, desorden o vagancia. Decir de alguien que es un viva-la-pepa, equivale a llamarle irresponsable o despreocupado. Idéntica traslación de sentido sufrió el grito ¡Viva Cartagena!, cuyo origen fue la sublevación cantonalista durante la Primera República española (1874).

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